Ayuntamiento de Villahermosa del Río

Ermita San Bartolomé

La ermita de San Bartolomé es un lugar de culto declarado de modo genérico Bien de Relevancia Local, en la categoría de Monumento de interés local, según la Disposición Adicional Quinta de la Ley 5/2007, de 9 de febrero, de la Generalitat, de modificación de la Ley 4/1998, de 11 de junio, del Patrimonio Cultural Valenciano.
La ermita se encuentra a 8 kilómetros aprox, del municipio de Villahermosa del Río. Se trata de uno de los santuarios más monumentales de la comarca del Alto Mijares y posiblemente uno de los más populares. En la actualidad, la zona se ha puesto en valor y se ha construido en sus alrededores cabañas rurales, así como un área recreativa con instalaciones como paelleros, mesas, bancos, agua potable, etc.

Historia

Cuenta una leyenda que un pastor encontró la imagen del Santo escondida entre las zarzas, a las que se acercó atraído por un extraño resplandor. Es por ello que se construyó la ermita en el mismo lugar del hallazgo de la imagen. Pese a todo esto, el edificio que puede contemplarse en la actualidad data del siglo XVII, iniciándose su restauración en 1741 y acabándose en 1775, lo cual queda testimoniado por inscripciones existentes en la fachada y en la parte posterior del ábside.
En esta ermita estuvo residiendo, al final de su vida, el músico valenciano José Pradas Gallén (1689-1757) natural de Villahermosa y conocido como el Bach español, al fallecer fue enterrado allí.

Descripción

La casa del ermitaño está adosada a la ermita y al otro lado, se encuentra la hospedería sobre tres arcadas. Frente a ella, se ve otra edificación, que junto a las anteriores forman una plazoleta. Hay otra explanada situada a nivel inferior, con un pórtico que antaño servía de refugio a las caballerías y que hoy se ha acondicionado como zona recreativa, con paelleros, bancos, una fuente y aseos.
La ermita presenta planta rectangular y techo a dos aguas, en la que destaca en la cabecera de la planta una cúpula asentada en un tambor poligonal, y rematada con tejas.
Externamente presenta una fachada sobria, con una puerta de acceso, hecha de tablas de madera. Sobre el dintel se observa una hornacina abovedada, donde se sitúa la imagen policromada de San Bartolomé. Además se puede observar, sobre esta hornacina, una ventana destinada a dar iluminación al coro alto, que se sitúa justo a los pies de la ermita, sobre la puerta de acceso. Por último, la fachada se remata con una espadaña de piedra de doble hueco con dos campanas.
Respecto a su interior, presenta una nave única de 27 metros de profundidad y 13 metros de ancho, con el suelo de baldosas blancas y negras, que se alternan en forma de tablero de ajedrez. La nave se cubre con una bóveda, que queda interrumpida en la cabecera, donde se ubica el presbiterio, en la que se eleva la cúpula que se contempla externamente. Presenta una sobria decoración en blanco y adornos de dorado con cornisas y molduras discretas. La nave se divide mediante columnas en cuatro capillas por lateral, que antes de la Guerra Civil albergaban altares barrocos y pinturas del siglo XVI. En la actualidad, las que se salvaron de los daños que la ermita sufrió durante la Guerra, se localizan en la parroquia para su protección, al igual que se hizo con los retablos góticos del siglo XIV del denominado “Maestro de Villahermosa”.
Cabe destacar, la imagen de San Bartolomé, del siglo XIII, ya que es una de las más antiguas de las existentes en la Comunidad Valenciana. Muy similar a la de San Joan de Peñagolosa, es una talla policromada que impresiona por su ingenuidad, sencillez y belleza. El original se guarda en la parroquia, mientras que la que se venera en el dorado altar del presbiterio de la ermita, adornada con una vistosa capa escarlata y escoltada por San Vicente y San Blas, es una copia de factura reciente que intenta preservar el espíritu de la original.

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